El valor del voluntariado para mayores


Foto por: BKWellcome

Actualmente el voluntariado para mayores es una de las principales estrategias de envejecimiento activo y participación social de los mayores. El desarrollo de programas de esta índole cuentan con el respaldo de la ONU y la Unión Europea y sugieren un campo fértil en oportunidades sociales y económicas basadas en la cooperación y el capital humano.



¿Cuál es el valor del voluntariado? la respuesta a esta pregunta cada día incluye más factores a tener en cuenta, y en el caso de los programas de voluntariado para mayores se puede afirmar que son una de las formas más importantes de envejecimiento participativo y saludable. Para el colectivo de mayores el voluntariado poco a poco deja de ser solamente una opción de empleo del tiempo libre, para convertirse en un estilo de vida que día a día gana más aceptación. El voluntariado está principalmente dirigido a los mayores en edad de jubilación quienes, en terminos generales, tienen niveles económicos aceptables y una media de 10 a 15 años de vida participativa. El voluntariado es una parte esencial de la economía solidaria y en el caso de los mayores refleja al envejecimiento activo como expresión de una necesidad social más que sólo una tendencia en boga. La necesidad de relaciones intrageneracionales, es decir, mayores participando en el cuidado de otros mayores, diversas formas de ayuda a domicilio y el apoyo a la comunidad son muestra de ello.


La solidaridad es el valor dominante de esta iniciativa, que se enfrenta a una realidad en la que actualmente predomina la cultura del consumo, el espectáculo, la violencia o la exclusión del diferente. De acuerdo con el portal “Iniciativa Social y Estado de Bienestar” , en el contexto de dificultades económicas y éticas las ventajas del voluntariado para mayores se dejan ver en todos los sectores:

  • Ventajas sociales, al concienciar a la población de la importancia de las personas mayores, mejorando su valoración e imagen social y difundiendo los valores de solidaridad, cooperación y respeto a la experiencia.
  • Ventajas económicas, al aumentar el número de voluntarios experimentados y en muchos casos profesionales, que están a la espera de realizar aportanciones fundamentales a todos los niveles productivos, organizativos y en programas de intervención
  • Ventajas culturales, al favorecer el intercambio generacional y las experiencias de vida. También al permitir la continuidad, mas no el congelamiento, de tradiciones y el fortalecimiento de la autoestima y el sentido de utilidad a través de la cultura
  • Ventajas para los voluntarios mayores, porque con su participación en el sector social y organizativo se desvincularán las ideas de inactividad e inutilidad que a menudo les estigmatizan. Lo anterior, busca la integración activa de los mayores, previniendo riesgos de marginación social y de deterioro fisiológico.




Lo anterior es particularmente interesante si consideramos que, de acuerdo con la investigación del ImsersoLas Personas Mayores en Espana“, se espera que la población de más de 60 años de edad en este año ascienda a 8 millones de personas. Esto permite suponer que, al igual que otros estados europeos, España tiene la oportunidad de llegar a ser un territorio del voluntariado. Esto significa desarrollar las potencialidades de la economía social, aprovechar la influencia social de los distintos rangos de edad y adecuar la organización social a las necesidades actuales de las poblaciones.

En España ya se destaca la colaboración de diversos grupos de voluntarios mayores. Pero sería erróneo creer que son las nuevas generaciones las que impulsan estas iniciativas. Por el contrario, son los mismos mayores quienes formulan los proyectos de voluntariado. En este orden, vale la pena mencionar a asociaciones y ONGs como la FATEC (Federación de Asociaciones de Personas Mayores de Catalunya), el programa de voluntariado social de la UDP y la SECOT (Seniors Españoles para la Cooperación Técnica), la cual busca el asesoramiento empresarial y jurídico de los más jóvenes y emprendedores. En las anteriores organizaciones se pueden encontrar diversos ejemplos de participación que van desde el cuidado de los niños hasta el planteamiento de proyectos de desarrollo sostenible.



De lo mencionado hasta ahora, tal vez las oportunidades organizativas que brinda el voluntariado sea el aspecto que más interés general. Por ejemplo, plantear no abandonar al trabajador después de la jubilación, es una asignatura pendiente en cada departamento de recursos humanos. La colaboración de jubilados en el mejoramiento de entornos laborales será uno de los objetivos más recurrentes en este siglo.

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