Equinoterapia para la Tercera Edad

La Equinoterapia para la Tercera Edad es una terapia innovadora que contribuye a mejorar el estado de bienestar de los mayores y todo tipo de personas. Leámos a continuación el artículo que los especialistas Mireia Suelves y Juan Manuel Ribas han preparado para explicarnos en qué consiste el trabajo terapéutico con caballos.

equinoterapia para la tercera edad

Actualmente, el incremento de la dependencia, el aumento en la longevidad y otros factores sociales potencian situaciones en las cuales los mayores se sienten desplazados, dando lugar a sentimientos de soledad y vacío emocional. El anciano requiere atención adaptada y para dar respuesta a los cambios físicos y emocionales propios de la tercera edad la Asociación Catalano Argentina de Equinoterapia ha desarrollado una nueva forma de intervención en terapias ecuestres (el método ACADE).

La equinoterapia es una modalidad terapéutica que utiliza los beneficios físicos y psicológicos que proporciona el caballo, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas. Se utiliza el movimiento tridimensional y la temperatura corporal del animal para el tratamiento de patologías físicas y psicológicas. El vínculo que se genera al relacionarse con el caballo y las connotaciones positivas del entorno rural, permiten trabajar aspectos de ámbito emocional, social y relacional. A medida que transcurren las sesiones terapéuticas, a través de actividades cotidianas como el cuidado, la limpieza y la alimentación del animal, se establece un vínculo emocional entre el adulto-anciano y el caballo que se convierte en el eje básico del proceso terapéutico.

Las terapias ecuestres profesionales son intervenciones dirigidas por profesionales del ámbito de la salud. Consisten en utilizar la relación entre el animal y el paciente de forma dirigida como parte integrante de una intervención rehabilitadora global. Esta modalidad terapéutica se ha demostrado efectiva para mejorar la calidad de vida ya que contribuye a aliviar los sentimientos de: soledad, depresión y aburrimiento.

Las sesiones se orientan a ejercitar las capacidades cognitivas, potenciar la
comunicación verbal y la sociabilización entre los trabajadores y los residentes del
geriátrico. Mediante las terapias ecuestres se propicia la creación de un entorno natural capaz de evocar en nuestros mayores recuerdos agradables, relacionados con la vida en el
campo y vinculados a los animales. Este contexto capaz de acercar al adulto mayor a sus experiencias vitales despierta deseos de comunicación y transmisión de conocimiento.

El caballo actúa como nexo de unión en las conversaciones entre terapeuta y paciente; al mismo tiempo que genera situaciones de intercambio de roles, que influyen muy positivamente en el desarrollo de la autoestima y la autopercepción de las personas mayores. Por ejemplo, el anciano que habitualmente es atendido y ayudado, durante la sesión es él el que asiste y cuida de su caballo. Con la práctica regular de las terapias ecuestres, según el método ACADE, se han observado y documentado numerosos beneficios para la salud psicológica y física en las personas mayores:

* La interacción con animales tiene efectos en la salud psicológica; disminuye la
ansiedad y se ha demostrado muy útil en el tratamiento de la depresión.

* El  caballo, como ser vivo, es capaz de captar la atención del anciano y motivarlo, por lo que facilita su implicación y colaboración en las actividades propuestas por el terapeuta.

* El caballo puede motivar al anciano a levantarse de la silla por el simple hecho de
cepillarle o darle una zanahoria; posiblemente, sin esta motivación no accedería a
levantarse.

* Acariciar al caballo, cepillarlo y darle de comer son actividades cotidianas que nos
permiten conectar al anciano con la realidad, le ayudan a olvidar sus problemas y
preocupaciones, fomentan la empatía y satisface la necesidad de dar y recibir afecto.

* Los animales necesitan dar y recibir afecto igual que las personas, con la
particularidad de que de ninguna forma juzgan a la gente; “a mi caballo le da igual si
voy en silla de ruedas”, “si tengo más de 80 años“, “si tengo Parkinson o Alzheimer“.

Al llegar a la vejez el organismo experimenta una serie de cambios fisiológicos y
sensoriales; muchas personas mayores sufren artritis, osteoporosis y demás
afectaciones físicas que dificultan el funcionamiento de su sistema muscular y
esquelético; por lo que el ejercicio moderado es el mejor aliado para mantenerse
físicamente sano. En las sesiones de terapias ecuestres pedimos a los ancianos que
vayan a buscar las zanahorias para su caballo, que acerquen los cepillos para la
higiene diaria, etc. De esta forma se facilita que el paciente realice ejercicios de
motricidad motivado por la presencia del animal. De la misma forma, las peticiones del
terapeuta se pueden dirigir a trabajar la elasticidad, la coordinación, los reflejos, el
equilibrio, etc.  Solo por el hecho de realizar una sesión terapéutica semanal, los  residentes se  interesan por saber qué día de la semana es y cuantos días faltan para recibir la visita de su caballo que esperan con gran ilusión. Para fomentar esta actitud proporcionamos a los mayores una fotografía de su caballo que actúa como recordatorio de la actividad a lo largo de la semana. A los residentes les encanta mostrar la foto de su caballo a los visitantes, por lo que se establecen numerosas situaciones comunicativas e interacciones sociales.

Durante las sesiones, el terapeuta indica el nombre del caballo, el sexo, la edad y las
particularidades del animal; les pregunta si alguna vez han tenido contacto con
caballos y si han trabajado con ellos en el pasado. De esta forma se trabaja la
memoria a corto y largo plazo al mismo tiempo que se potencia la comunicación y la
interacción social. En conclusión podemos afirmar que mediante las terapias ecuestres es posible estimular al adulto-mayor y proporcionarle herramientas para que viva esta nueva etapa de su vida de una forma positiva y enriquecedora; esto se consigue utilizando la influencia del caballo para incidir en aspectos psicológicos, físicos y sociales con el fin de mejorar la calidad de vida del anciano.

Escrito por:
Mireia Suelves, Juan Manuel Ribas
www.acade.terrassa.net

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2 respuestas a Equinoterapia para la Tercera Edad

  1. Eni Balaguer Mansanet dice:

    me gustaria saber,lo que tengo que hacer para, la terapia de los caballos,pues tengo muchas depresiones,y soy muy nerviosa,me gustan mucho los caballos y no tengo medios para ir,gracias

  2. ROSA dice:

    Tengo una yegua y un pony me gustaría que dieran un servicio util a niños con problemas de psicomotricidad, ofrecendolos de forma gratuita a aquellos que no tienen recursos económicos pero no sé como hacerlo. Gracias

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