Retos Emocionales ante la Pérdida de un Familiar

La pérdida de un familiar tiene muchos retos emocionales. Vivir un proceso de duelo nos enfrenta a muchas emociones, miedos y relaciones familiares. La psicogerontóloga experta Olga Sanz Lucas nos explica cómo asumir los retos emocionales en esta experiencia. 

retos emocionales para aforntar la pérdida de un familiar

foto por sgarcia

¿Qué es el “duelo” y qué consiste?: La palabra “duelo” proviene del latín “dolus”, que significa sentir un dolor profundo; es un proceso mediante el cual la pena y el dolor, ante una perdida significativa, se hacen extremos. El duelo es un proceso normal, es dinámico, cambia y pasa por diferentes estados, mejores y peores. Es activo, busca dar un significado a lo que ocurre, las personas con planes de futuro se adaptan mejor a la pérdida.

El duelo se puede definir como el estado de pensamiento, sentimiento y actividad que se produce como consecuencia de la pérdida de una persona o cosa amada asociándose a síntomas físicos y emocionales. En otras palabras, es la reacción física y emocional que se da frente a una pérdida. Se necesita un tiempo para volver al equilibrio normal y dicho tiempo es lo que constituye el proceso de duelo.

El proceso de duelo normal suele durar aproximadamente unos dos años, ¿cómo se sabe si se ha superado una pérdida muy significativa?, si se puede hablar de ello, aunque siempre habrá emotividad, pero si se puede hablar de la persona fallecida con cariño y la persona ha retomado su vida y realiza sus actividades con normalidad, se entiende que el duelo se ha desarrollado de manera saludable.

Las personas que se encuentran ante la pérdida de un ser querido sienten emociones intensas, fuertes, como la tristeza y la ira. Pueden tener también reacciones físicas, como inapetencia ante la comida, falta de sueño o sensación de náusea. Suelen darse muy a menudo reacciones espirituales frente a la muerte, por ejemplo, algunas personas se cuestionan sus creencias y se sienten muy decepcionadas de su religión mientras que otras descubren que su fe es más fuerte que nunca.

El proceso de duelo se inicia inmediatamente después o en los meses siguientes a la muerte del ser querido. El período de tiempo o de duración varía de una persona a otra, no es siempre el mismo y difiere dependiendo del grado de impacto en el momento de la pérdida, de la personalidad del individuo, de los recuerdos que se posean de la persona fallecida y de las cosas que se han quedado por decir. Además de estar determinado por la identidad y el rol de la persona fallecida, por la edad de la persona que sufre la pérdida, por las causas y circunstancias en que el fallecimiento ha tenido lugar y por las circunstancias sociales y psicológicas que afectan al sobreviviente.

Algunas personas pueden esconder su propia aflicción o evitar hablar de la persona que falleció, porque tienen miedo de entristecer a la familia. También es natural sentirse culpable por una discusión pasada o una relación compleja con la persona que acaba de fallecer.

¿Cómo se percibe la muerte en nuestra sociedad?: Envejecer y morir son dos hechos considerados por el ser humano occidental como grandes fracasos vitales. Los valores en alza suelen ser la juventud, la salud, la belleza, el éxito laboral, etc.

En nuestra cultura y en muchas otras, la expresión del dolor por la pérdida de un ser querido se suele manifestar públicamente, lo cual constituye un gran factor facilitador debido al sentimiento compartido del sufrimiento por parte de los demás. Recordemos, por ejemplo, que no hace mucho tiempo en nuestro país,  cuando alguien fallecía se contrataba a un grupo de mujeres para que llorasen e hiciesen público el lamento y dolor de la familia. Éstas eran llamadas “plañideras”. Cuanto más importante y adinerado era el fallecido más plañideras acudían al funeral.

En otras culturas, sin embargo, la expresión de la pena tiende a realizarse en privado, a ocultarse. Esta tendencia se está acentuando cada vez más en las culturas occidentales.

Es evidente que nuestra sociedad percibe la muerte como un tema muchas veces tabú, algo negativo y a menudo trágico. Se lucha por ganarle la partida y cuando una persona está enferma terminal lo que mas se tiende a tener en cuenta es “cuánto vivirá”, situando así a la muerte como algo que hay que combatir; pero esto no es algo universal, no en todas las culturas es así, para los orientales, por ejemplo, la muerte constituye el paso lógico hacia la reafirmación de los valores ancestrales que conformaron su comunidad, por lo que no supone un evento trágico, sino un paso definitivo hacia una nueva forma de ser mas completa. Desde su perspectiva, la muerte se convierte en el mayor acontecimiento de la vida, que es celebrado con un protocolo de gran elaboración.

Así pues, desde el punto de vista de la muerte en la sociedad occidental, es lógico que se planteen conflictos personales y familiares que provocan duelos no expresados, pérdidas difícilmente aceptadas; esto favorece en muchos casos la evolución hacia la enfermedad física y psiquiátrica, desordenes emocionales y enormes sentimientos de soledad.

¿Qué peculiaridades presenta el duelo en las personas mayores?: Es importante tener en cuenta que una persona mayor tiene, en general, más dificultades para adaptarse a los cambios. La pérdida es el tema predominante en su vida emocional, la muerte es un hecho que tiene muy presente.

Durante su vida ha experimentado seguramente pérdidas de diversa índole, la pérdida de la salud, el deterioro de la imagen corporal, del estatus social y laboral, a veces la pérdida del hogar, etc. Todas estas pérdidas se suman a las pérdidas humanas, principalmente de la pareja, hermanos, amigos y compañeros de trabajo.

He comentado antes que una persona que tenga planes de futuro e ilusión por el mañana tendrá más facilidad para superar una pérdida importante, pues bien, para las personas mayores mirar al futuro con optimismo no es tarea fácil y requiere un esfuerzo que a menudo ellos mismos consideran inútil y poco realista.

La persona mayor que sufre una pérdida importante suele necesitar un sustituto que le brinde ahora la seguridad que acaba de perder. Debemos estar alerta con estas situaciones, pues a menudo no parece darse un intento de búsqueda de un cuidador sustituto y por el contrario se muestran conductas autodestructivas, en un aparente intento de reunión con la persona perdida, sin mostrar signos de dolor ante la pérdida.

La viudez en está etapa está acompañada de grandes sentimientos de soledad, pues se ha perdido al ser con quien se ha compartido una larga etapa de la vida. El papel de los hijos ahora resulta crucial y son ellos quienes deben tratar de aliviar esta soledad.

Durante el primer año de duelo, el cónyuge puede sentirse muy deprimido y angustiado, pero eso no significa inequívocamente que esté desarrollando un cuadro patológico.

La persona mayor que ha sufrido una pérdida significativa va a experimentar un proceso de duelo que va a depender en gran medida de la red de apoyo sociofamiliar y de los recursos personales de los que dispone para afrontar los momentos difíciles.

Así pues, la atención al duelo de una persona mayor debe basarse en potenciar el apoyo sociofamiliar, apoyarse en las creencias religiosas en el caso de que las tenga y en la terapia de recuerdos o de reminiscencia, que puede ayudar a integrar la pérdida y aliviar el dolor.

¿Qué es el duelo complicado? ¿Y el patológico?: En el duelo complicado, tras una perdida, se muestran síntomas y se realizan conductas de riesgo mantenidas en el tiempo y de tan elevada intensidad que pueden resultar perjudiciales para la salud.

En el duelo patológico, de mayor gravedad, la persistencia o intensidad de dichos síntomas hace que la vida laboral y social de la persona en duelo se vea tan deteriorada que prácticamente se ha detenido.

Por parte de los profesionales es necesaria la valoración bio-psico-social como punto de partida para la detección de riesgos, necesidades y oferta de ayuda específica para afrontar la crisis vital que supone perder a una persona muy cercana y significativa.

Dicho profesional (psicólogo, trabajador social, etc.), al realizar la entrevista con la persona que está pasando por un proceso de duelo, debe comprobar si existen patrones funcionales alterados que afectan al plano físico, mental y social, que pueden afectar a la capacidad de su autocuidado. Si además se identifica un escaso apoyo familiar y social, el proceso de duelo puede ser más complicado y largo.

¿Qué factores aumentan el riesgo de experimentar un duelo disfuncional?: Con respecto al tipo de muerte, los fallecimientos anticipados e inesperados, una enfermedad larga del fallecido que ha conllevado mucho tiempo de cuidados y tiempo dedicado, las pérdidas múltiples ocurridas por ejemplo en desastres naturales, las pérdidas por suicidio o asesinato con violencia, la historia de pérdidas anteriores que ya ha sufrido la persona. La perdida de un hijo resulta, por supuesto, especialmente dolorosa.

Con respecto al propio cuidador, la salud física o mental deteriorada y la baja autoestima son factores que predisponen a una lenta superación de la pérdida. Si además de esto, no existe familia cercana o se tiene una percepción de la familia como distante y fría, las posibilidades de superación se reducen aún más.

Actualmente, entre las primeras causas de fallecimiento están las enfermedades cerebro-vasculares, el cáncer y el aumento de casos de demencias que desgastan física y mentalmente a los cuidadores principales. El cansancio físico y emocional puede derivar en duelos difíciles, especialmente si el cuidador es una persona mayor y por lo tanto con cierto deterioro de la capacidad de adaptación a situaciones nuevas, propias del proceso de envejecimiento.

¿Cómo puedo saber si una persona está sufriendo un duelo patológico?: Es importante saber que como resultado de este tipo de duelo se puede desencadenar una grave depresión, la cual afecta al sistema orgánico central, endocrino e inmunológico. Esto puede provocar que se decline el funcionamiento del organismo, se deterioren las funciones físicas y bajen las defensas, volviéndose la persona más susceptible a contraer cualquier enfermedad.

El ánimo se resiente y la persona está constantemente cansada. La pérdida de la salud física puede conducir perfectamente a una baja autoestima, una mayor dependencia de los demás y una disminución de la movilidad. La persona que vive un duelo patológico nos dará algunas señales de alerta, como puede ser la pérdida de la energía, la falta de motivación, el descuido del aseo e imagen corporal, el sentirse mayor, la anhedonia o incapacidad de disfrute, insomnio, o hipersomnia, disminución del apetito y de peso considerable. Es común también que se den pensamientos de muerte, aislamiento social, sentimientos de culpa, dolores físicos y quejas sobre su salud.

La terapia de duelo: ¿cómo ofrece un psicólogo experto en duelo apoyo a una persona que acaba de sufrir la perdida de un ser querido?: Lo mas importante y el primer paso es ver en qué estado se encuentra el afectado, pues las personas manejan el duelo de manera diferente, hay que valorar si necesita hablar del fallecido o quizás notemos que lo que quiere y necesita es distraerse.

Existen tanta formas de afrontar una perdida como personas en el mundo, algunas buscan el apoyo de otras y encuentran alivio en los buenos recuerdos. Otras tratan de mantenerse ocupadas para alejar su mente de la pérdida. Algunas personas se deprimen y se alejan de sus amigos o evitan los lugares o situaciones que les recuerdan a la persona fallecida.

En el caso de cuidadores que han dedicado mucho años a estar con la persona enferma, es importante valorar y reforzar lo valiente que ha sido al ocuparse de los cuidados la persona, hay que conseguir que el/la cuidador/a se de cuenta de la enorme validez que tiene todo lo que ha hecho.

En un segundo momento hay que hablar con la persona de que, a menudo, puede parecer imposible recuperarse después de perder a un ser querido, pero la aflicción mejora gradualmente y se vuelve menos intensa con el tiempo. Tal vez saber algunas de las cosas que pueden esperar durante el proceso de duelo pueda ayudarles a superar el dolor.

Los primeros días después de la muerte de una persona pueden ser intensos, la gente puede expresar emociones fuertes, tal vez llorar o consolarse mutuamente y reunirse para expresar su apoyo y sus condolencias a quienes se ven más afectados por la pérdida.

Es normal que uno sienta mucha ansiedad, pánico, tristeza e impotencia. Algunas personas dicen tener una sensación de “irrealidad”, como si estuviesen mirando el mundo desde un lugar lejano. Otras se sienten malhumoradas, irritables y con resentimiento.

Es natural continuar teniendo sentimientos y preguntas durante un tiempo después de la muerte de una persona. También es natural comenzar a sentirse un poco mejor. Depende mucho de la manera en que la pérdida afecte a su vida. Está bien y resulta lógico y natural estar afligido durante días, semanas, o incluso más tiempo, según cuán cercana era la persona fallecida.

CONSEJOS:
Además, la pérdida de un ser querido puede ser estresante. Cuidarte a ti mismo en cosas pequeñas, pero importantes, puede ayudarte a enfrentarla con los siguientes consejos:

- Participa en los rituales: Los servicios religiosos, los funerales y otras tradiciones ayudan mucho a superar los primeros días y a honrar a la persona que falleció.

- Reúnete con otros: Incluso las reuniones informales de familiares y amigos brindan una sensación de apoyo y ayudan a no sentirse tan aislado durante los primeros días y semanas del duelo.

- Cuando puedas, habla de ello: A algunas personas les ayuda contar la historia de su pérdida o hablar de sus sentimientos. En ocasiones, una persona no tiene deseos de hablar. Eso también hay que respetarlo pues nadie debe sentirse presionado a comunicarse.

- Exprésate: Aun cuando no sientas deseos de hablar, encuentra maneras de expresar tus emociones y tus pensamientos. Comienza a escribir un diario sobre los recuerdos que tienes de la persona que perdiste y de cómo te sientes desde la pérdida.

- Haz ejercicio: El ejercicio puede cambiar tu humor. Puede resultar difícil sentirse motivado pero es importante,  modifica tu rutina normal si es necesario.

- Aliméntate bien: Seguramente no tengas hambre, pero tu cuerpo necesita comida nutritiva.

- Únete a un grupo de apoyo: No tienes por qué estar sólo con tus sentimientos o tu dolor.

Permítete estar triste e intenta no escaparte de tus emociones, pero continúa haciendo las actividades que normalmente hacías. Seguir adelante y aliviar la aflicción del duelo no significa olvidarse de la persona que has perdido. Volver a disfrutar de la vida no significa dejar de extrañar a esa persona. Con el tiempo, gracias al cariñoso apoyo de la familia y los amigos y a tus propias acciones positivas, descubrirás maneras de enfrentar tu vacío. Se debe fomentar también el establecer nuevas relaciones y realizar otras actividades ajenas a lo cotidiano.

El tratamiento psicoterapéutico debe apuntar a favorecer la revisión de la relación personal con el fallecido, ayudar al paciente a expresar el dolor y la angustia, a reconocer las alteraciones cognitivas, afectivas y de conductas secundarias al duelo.

¿Qué hacemos con los niños?: Si un niño ya tiene suficiente capacidad y madurez para entender qué es la muerte, hay que hablar con ellos, preguntarles si quieren ir al tanatorio, funeral, etc., si dicen que si, hay que explicarles muy bien lo que es, lo que van a ver y como deben comportarse, no hay que apartarles de la familia, si ellos quieren participar es mejor que participen. En el caso concreto de la asistencia de niños al tanatorio, hay que informarse primero de si existe la posibilidad de que el niño visualice a la persona fallecida, si ésta estará expuesta, pues para un niño puede resultar una imagen impactante, en tal caso es mejor evitar que esto ocurra.

A un niño que ha sufrido una pérdida hay que hablarle de futuro, de esperanza, de seguridad y planes, proyectos, ilusiones, decirle que la vida continúa aunque sin esa persona, que la vida sigue…

¿Qué le puedo decir, para ayudar de verdad, a una persona que acaba de sufrir una pérdida?: Ante un fallecimiento a menudo escuchamos decir al familiar que sufre la pérdida expresiones del tipo “tienes que ser fuerte”, decimos eso porque no nos gusta ver el dolor ajeno, en nuestra sociedad se tiende a ocultar el dolor, nos incomoda ver el sufrimiento de los demás. Resulta absurdo que alguien que acaba de perder a su cónyuge se sienta forzado a “ser fuerte” en un primer momento. Lo más saludable es que se permita sentir la tristeza lógica y natural ante una separación así.

Otras expresiones como “…no somos nadie” o “…a todos nos llega nuestra hora”, “…dentro de un tiempo ni te acordarás”,  debemos evitarlas o tener cuidado al decirlas, pues resultan muy frías y a menudo incómodas para el receptor y además no siempre resultan coherentes con sus ideas espirituales, por ejemplo, es absurdo decir “…ahora está en el cielo” o “…el Señor está con el” a una persona que no tiene creencias religiosas. Diciendo estas frases solo conseguiremos “quedar bien”, pero no ayudamos realmente. Un abrazo sincero o un ofrecimiento de ayuda concreta resulta mucho mas valorado por la persona que en ese momento está sintiendo una profunda pena.

Como conclusión final apuntaré que las emociones no se deben evitar, no hay que ignorarlas pues forman parte de nosotros, hay que sentirlas al máximo para luego poder, poco a poco, adaptarlas a nuestra vida.

Escrito por:
OLGA SANZ LUCAS
Psicogerontóloga
Psicóloga Colegiada Nº M-22656

Acerca de Olga Sanz

Licenciada en Psicología (UNED). Master en Psicopatología y Salud (UNED). Especialista en intervención Gerontológica y en Atención a Enfermos de Alzheimer. Posgrado en Rehabilitación Psicosocial de Personas con Enfermedad Mental Grave y Crónica.
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3 respuestas a Retos Emocionales ante la Pérdida de un Familiar

  1. Carmen Maluenda Palomar dice:

    Me ha gustado mucho todo los consejos sobre el duelo, pues considero que es de gran ayuda para la persona que tiene que pasar por este proceso es de un valor inestimable
    para no sentirse tan solo ante el problema cuando no tienes ninguna ayuda familiar
    Gracias por estar y aconsejar
    Saludos
    Carmen

  2. A veces es mejor saber que la persona está muerta porque el cuadro cierra.

  3. Emmy Perez dice:

    Gracias Dra. Olga por su importante aporte para todos los q buscamos esta ayuda. Realmente muy valioso. Cuando el afectado no acepta ningun tipo de ayuda, se encierra en si mismo, no quiere absolutamente nada y toma una posicion intransigente…..que pasa? Resultamos de manicomio los cuidadores y entre nosotros como perros y gatos….esto es horrible!!

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